Cuando necesito silencio para ordenar lo que siento.
Uno de mis focos rojos aparece cuando no sé cómo hablar de mis sentimientos. Si estoy atravesando algo difícil, a veces prefiero alejarme de las personas que quiero hasta sentirme mejor. Tengo muchas conversaciones conmigo mismo sobre lo que me pasa; por dentro logro explicarlo con claridad, pero llevarlo a la boca se vuelve difícil. Cuando finalmente consigo expresarlo, me siento mejor y vuelvo a comunicarme como si nada hubiera pasado. No es que quiera estar distante: proceso mejor algunas cosas en soledad. A veces, una mente que busca la perfección convive con un corazón muy sensible.
Esta experiencia no es un diagnóstico. Merece atención si el aislamiento deja de ser elegido, aumenta o te impide pedir ayuda.



